Heroina de la comunidad

Esta heroína de la comunidad solía bailar con George Floyd; ahora hace pupusas gratis para todos

Por: Brita Hunegs – Minnesota Reformer

Cesia Abigail Baires recuerda que a George Floyd le encantaba bailar. 

Pasaba todos los domingos en el Conga Latin Bistro en Minneapolis donde Floyd – “Big Floyd” como ella y otros amigos le llamaban – trabajaba como portero. 

“Siempre que tenía una pequeña oportunidad cuando escuchaba música latina, empezábamos a bailar”, dijo Baires. “Si había un nuevo guardia en la puerta, y trataban de identificarme, él decía ‘Hey, esa es mi chica’. Ella está bien, déjala entrar.'”

El pasado domingo por la noche, en lugar de bailar salsa con Floyd, Baires se solidarizó con los manifestantes de todo el país que protestaban por el asesinato de Big Floyd por el entonces policía de Minneapolis Derek Chauvin, después de que Chauvin se arrodillara sobre su cuello durante casi nueve minutos estando Floyd bajo su custodia. Chauvin ha sido acusado de asesinato en segundo grado.  

En los días posteriores al asesinato de Floyd, Baires se encontró de luto por su amigo y apoyando a la comunidad del sur de Minneapolis, donde había abierto su café salvadoreño Abi’s Cafe hacía cinco años, cuando todavía tenía unos veintitantos años, a pocas cuadras de donde murió Floyd. 

La segunda noche de las protestas, que se convirtieron en saqueos e incendios provocados, el propietario de la casa de empeños Cadillac Pawn le disparó mortalmente a Calvin L. Horton Jr., de quien sospechaba que había intentado robar la tienda. Horton murió a una cuadra, frente al Abi’s Cafe, mientras Baires y su personal trataban de detenerle la hemorragia. 

“Fue triste ver lo que le pasó [a Floyd] y no sólo eso, sino también ver lo que le pasó a otro hombre negro justo afuera de este restaurante”, dijo Baires. 

Para complicar aún más las cosas, su primo, Carlos Baires Escobar, es un oficial de la policía de Minneapolis que trabaja en el equipo de participación comunitaria y se especializa como oficial de la comunidad latina. 

“Si no quieres ver a más policías por ahí haciendo cosas así, entonces métete en ello. De esa manera puedes hacer el cambio”, dijo Baires. “Si quieres hacer un cambio dentro de tu comunidad, haz algo al respecto”.

Está decidida a asegurarse de que la muerte de su compañero de baile Floyd no sea en vano. Apenas durmió durante la semana después del asesinato, pasando la mayor parte de la noche protestando contra la brutalidad policial o ayudando a sofocar el saqueo y el incendio. Su propio restaurante, donde una vez le dio trabajo a un hombre sin hogar después de que le pidiera dinero, fue saqueado y la mayoría de sus aparatos eléctricos robados. 

En las primeras horas de la mañana del sábado, era una videógrafa aficionada, transmitiendo en directo una ciudad iluminada por edificios en llamas y envuelta en humo. 

Más tarde, ayudó a apagar incendios en una licorería cercana después de encontrar una manguera industrial que había quedado atrás. “Ni siquiera sé de dónde saqué la fuerza”, dijo, frotando su hombro adolorido. 

Su adrenalina se agotó el fin de semana pasado, y se dio cuenta de que se olvidaba de comer. O hacer lo que siempre la ha dado satisfacción: alimentar a los demás. Decidió que su nueva misión era ayudar a sustener a los manifestantes. Instaló su plancha y sus utensilios de cocina en el exterior, preparándose para hacer pupusas – el alimento básico de El Salvador- para todos los que pasaran por allí esa noche, de forma gratuita. 

“Con todo lo que ha pasado, ni siquiera tienes hambre”, dijo Baires. “Tu cuerpo está cansado, tu mente está cansada”.

El 1º de junio trajo el principio del verano. El calor brilló en la plancha. Se limpió el sudor de su frente.  

Apenas pasaron unos minutos frente a Abi’s Cafe sin que un auto pasara y un conductor tocara la bocina para llamar su atención, o bajara la ventanilla para una rápida charla en español. Una mujer disminuyó la velocidad y le preguntó a Baires si quería una rebanada de pastel. ¿Quién le dice que no a un pastel? 

César Hechavarría se detuvo en su sedán plateado, con el ritmo de la música sonando desde su estéreo, salió de su carro y se movía espontáneamente a las melodías latinas con Baires. 

Entre regar con manguera edificios en llamas y servir comida a su vecindario, Baires no ha tenido mucho tiempo para procesar la muerte de su amigo. También está lidiando con la confusión emocional de un huracán que está causando estragos en las vidas de su familia y su abuela en El Salvador, donde nació Baires antes de que se mudara a los Estados Unidos cuando era niña.

“Estoy ayudando aquí y me gustaría poder hacer algo allí para ayudar”, dijo. 

A las 4:30 Baires estaba sacando masa para formar pupusas. Al llegar a la parrilla, una pequeña multitud se reunió para ver a Baires elaborar ingredientes para una comida caliente. 

Ella reflexionó sobre el legado que Floyd deja atrás. Ella espera que algo bueno salga de ello, “para todos nosotros, para que el mundo entero no vea otro video como este en la vida”. 

Incluso cuando las protestas decaen, la reconstrucción comienza y la vida vuelve a algo como la normalidad, Baires dijo que se tomará su tiempo para volver a bailar en Conga, sabiendo que Floyd no estará allí para saludarla o ser su pareja. 

“No va a ser lo mismo sin él ahora, cuando volvamos.”

https://minnesotareformer.com/2020/06/04/this-neighborhood-hero-used-to-dance-with-george-floyd-and-now-shes-making-everyone-free-pupusas/