Estudiante apuñala a 20 jóvenes en escuela preparatoria en Pensilvania

Los hechos se registraron en la preparatoria rural Franklin Regional High School, cerca de la comunidad de Murrysville, 32 kilómetros al este de la ciudad de Pittsburg

WASHINGTON (NTX).- Al menos 20 estudiantes de una escuela preparatoria en Pensilvania, Estados Unidos, resultaron heridos con arma blanca por otro estudiante que se encuentra ya bajo custodia de las autoridades, informaron el miércoles fuentes oficiales.

Voceros de la Policía del Condado de Westmoreland señalaron que ninguno de los heridos fue reportado como grave, aunque cuatro de ellos tuvieron que ser trasladados vía aérea a hospitales locales debido a que las lesiones que sufrieron requieren cirugía.
Añadieron que el presunto autor fue identificado solamente como un estudiante de sexo masculino, sin que se conociera tampoco su edad.
Los hechos se registraron poco después de las 07:00 horas locales en la preparatoria rural Franklin Regional High School, cerca de la comunidad de Murrysville, 32 kilómetros al este de la ciudad de Pittsburg.
Dan Stevens, vocero de la Policía del Condado de Westmoreland, dijo que los agentes pudieron someter al sospecho poco después que se recibió la llamada de emergencia reportando el ataque, aunque no ofreció mayores detalles.
Trascendió que las edades de las víctimas, la mayoría de las cuales al parecer sufrieron cortadas superficiales, oscilan entre los 14 y 17 años de edad.

Confirman ejecución del mexicano Ramiro Hernández en Texas
Luego que una corte federal de apelaciones desestimara un recurso, la ejecución de Ramiro Hernández Llanas quedó confirmada para el miércoles, su ejecución estaba prevista para el miércoles 9 a las 18:00 tiempo de México

La ejecución del mexicano Ramiro Hernández Llanas en Texas quedó confirmada para el miércoles, después de que una corte federal de apelaciones desestimara un recurso y que sus abogados renunciaran a llevar el caso al Tribunal Supremo.
Según el texto judicial, la corte de apelaciones con sede en Nueva Orleans bloqueó la petición de Hernández Llanas de la misma forma que lo hizo la semana anterior con otro preso, Tommy Sells, que fue ejecutado el pasado jueves.
Las demandas de Sells y Hernández Llanas sostenían que la falta de información sobre los fármacos usados en la inyección letal no garantiza el derecho constitucional a ser ejecutado con el mínimo dolor posible.
La respuesta negativa de la corte de apelaciones asegura que el recurso se basa en especulaciones que se sostienen simplemente en el hecho de que el sistema penitenciario de Texas cambió de proveedor.
De esta manera también, los tres magistrados se oponen a que haya más transparencia sobre los proveedores de fármacos.
Ante la misma respuesta negativa de la corte de apelaciones, considerada una de las más conservadoras del país, la abogada Maurie Levin explicó que descartaron la súplica ante la Corte Suprema, ya que el contenido jurídico de la resolución es el mismo que la semana pasada.
Las múltiples órdenes judiciales y recursos a contrarreloj en los últimos días siguieron a la resolución de una jueza federal de Houston, que paralizó el 1 de abril las dos ejecuciones inminentes, la del afroamericano Sells y la del hispano Hernández Llanas.
La jueza Vanessa Gilmore retó a Texas, el estado con más ejecutados del país, para que publicara información sobre la procedencia de los fármacos usados en la inyección letal.
Texas recurrió al texto judicial y, tanto la corte federal apelaciones del Circuito Quinto como el Tribunal Supremo de Estados Unidos, dieron la razón a los argumentos presentados por la Fiscalía General de ese estado.
La súplica ante el Supremo, que quedó denegada entonces, denunciaba “la práctica creciente de ocultar los métodos y las fuentes de los fármacos” para llevar a cabo el escrutinio.
En el caso de Llanas, de 44 años, condenado a muerte por el asesinato de un hombre y por violar a la esposa del mismo, no habrá recurso ante el Supremo.
El reo mexicano Ramiro Hernández Llanas, se encuentra “espiritualmente preparado” para enfrentar la pena de muerte el miércoles, en caso de que en las próximas horas no proceda ningún nuevo argumento legal en su defensa.
“Nos tiene a todos sorprendidos con su fortaleza”, dijo en entrevista con Notimex su hermano Jorge tras visitarlo este lunes en la Unidad Carcelaria Polunsky, en la comunidad de Livingston, donde Texas mantiene a los más de 300 reos sentenciados al castigo capital.
La madre de Ramiro, Martha Llanas Zamora, de 75 años de edad, seis de sus nueve hermanos, varios sobrinos y cuñadas, se encuentran en Livingston desde el pasado domingo para visitarle hasta pocas horas antes de su programada ejecución a las 18:00 horas del miércoles.
Desde hace 14 años, los distintos miembros de su familia han hecho el viaje a Livingston cada año, desde Nuevo Laredo, en el norteño estado mexicano de Tamaulipas, para visitar a Ramiro.
“Yo he venido varias veces”, comento José. “He visto como se ha ido transformando en la prisión, en un principio estaba triste, deprimido, pero comenzó a conocer a Dios, aceptó al Señor y ahora que lo vemos tiene una sonrisa en su rostro”, expresó.
José dijo que Ramiro al igual que él y el resto de sus hermanos tuvieron una infancia difícil en Nuevo Laredo, ayudando a sus padres como recolectores de material reciclable en los basureros de esa comunidad fronteriza.
“Recogíamos cartón, vidrio y aluminio”, recordó José. “Ramiro era alegre y muy juguetón”. Pero también era diferente.
Su hermano recuerda que Ramiro siempre tuvo dificultades para aprender en la escuela. Reprobaba mucho, lo que lo condujo a que lo sacaran de la escuela cuando apenas cursaba el cuarto año de primaria.
Ramiro se mantuvo desde entonces ayudando a sus padres como recolector en los basureros, mientras sus demás hermanos iban desarrollando sus vidas, casándose y formando sus propias familias.
En 1989, Ramiro fue acusado de un homicidio en Nuevo Laredo y sentenciado a 25 años de cárcel. De acuerdo con su familia, Ramiro fue duramente golpeado y abusado durante su estancia en la prisión.
Según las autoridades estadunidenses, Ramiro cruzó la frontera en 1996 tras haberse fugado de la cárcel en México. Otras versiones sostienen que recuperó su libertad y decidió cruzar en forma indocumentada a Estados Unidos para trabajar y ayudar a su madre.
Ramiro se estableció en la comunidad de Kerrville, al noroeste de San Antonio, donde consiguió trabajo ayudando al ranchero y profesor universitario Glen Lich.
Lich era una persona reconocida y admirada en Kerrville, que sabe leer siete idiomas y habla tres, y que además de administrar un rancho se desempeñaba como profesor en el Colegio Schreiner y en la Universidad de Baylor.
Ramiro, a quien Lich apodaba “El Toro”, estableció contacto con el ranchero y profesor universitario por primera vez en julio de 1997 cuando durante tres semanas ayudó a un carpintero para hacer reparaciones alrededor de la propiedad.
En octubre de ese año Ramiro llamó a Lich en busca de trabajo y este accedió a dejarle vivir en una cabaña en su propiedad a cambio de ayuda.
Unos 10 días después, la noche del 14 de octubre de 1997, Ramiro tocó a la puerta de su patrón con pretexto de una emergencia y este salió a ver lo que se ofrecía.
De acuerdo con las investigaciones, Ramiro sorprendió a Lich golpeándolo con una varilla de fierro hasta causarle la muerte. La policía lo detuvo pocas horas después.
El mexicano fue declarado culpable de homicidio capital y sentenciado a la pena de muerte en el año 2000. Los miembros del jurado deliberaron sólo cinco minutos para determinar que debía ser sentenciado al castigo.
De recibir la inyección letal este miércoles, Hernández se convertirá en el décimo mexicano en ser ejecutado en Estados Unidos, desde que este país reactivo la aplicación de la pena de muerte en 1976.

 

 

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