Error de usuario

Además de escribir estas letras (y tomar café) paso gran parte de mi tiempo interactuando con sistemas de información y personas, entiéndase como punto medio entre la computadora y el usuario. Tan interesante como suena. Se supone que de un lado yo traduzco lo que el usuario quiere que haga el sistema para que un equipo de programadores lo pueda hacer y luego del otro lado cuando el usuario lo prueba y no le funciona o tiene algún problema lo ayudo a resolverlo. Soy así como una especie de cura y consejero matrimonial a la vez. Lo que ocurre cuando una está entre medio del sistema y el usuario es que todo el tiempo escucha como el sistema hace las cosas mal. El sistema se me congeló, el sistema no responde, el sistema no funciona, no hay sistema, el sistema está lento, el sistema no quiere arrancar, el sistema “no me deja hacer esto o aquello”, el sistema me da errores, el sistema me borró lo que hice, el sistema, el sistema el sistema, puedo seguir todo el día si me dejan. Claro, en esta consejería solo una de las partes puedes hablar, el sistema no le puede echar la culpa al usuario porque no habla, pero la gran mayoría de las veces cuando investigamos en efecto el sistema tiene la razón. Es por eso por lo que las personas que trabajan en apoyo técnico a menudo realizan bromas como: “Intentó conectar la computadora?” ¿Está segura de que esta prendida”? Sí, los que trabajamos en “sistemas” podemos ser algo arrogantes pero el tiempo nos suele dar la razón.

En días recientes tuve una situación con una persona muy cercana, una situación donde sentí que “el sistema me había fallado”, con una persona con quien he tenido situaciones similares en el pasado. Mi reacción inicial fue: ¡no puedo creer que me haya hecho esto de nuevo, que falta de consideración, yo nunca haría una cosa así, sabía que me lo iba a hacer de nuevo! y toda una serie de pensamientos sobre como ella estaba mal y yo era la víctima con toda la serie de emociones que acompañan ese tipo de pensamientos. Solo que esta vez, escogí verlo desde una perspectiva distinta, me acordé de mis queridos usuarios y como “nunca” cometen errores. Así que, en vez de continuar esa línea de pensamiento, comencé a preguntarme, ¿que pude haber hecho yo diferente en esta situación? ¿Hasta qué punto puedo haber tenido algún grado de responsabilidad? ¿Si conozco que es una persona en la que no puedo confiar para este tipo de cosas, porque me pongo en esta situación? ¿Que pude haber hecho para que el resultado fuera distinto? Esas preguntas me llevaron a una serie de respuestas, sobre mí misma, sobre como actúo, sobre las decisiones que tomo, sobre los paradigmas (creencias) que elijo mantener, que me ayudaron a ver la situación de una manera diferente. Respuestas que me ayudan a aprender algo sobre mí misma, para actuar distinto en una próxima ocasión. Porque al final del día solo podemos controlar nuestras acciones y reacciones y no lo que las otras personas puedan hacer o dejar de hacer.

Claro que esta mirada a misma, intento hacerla desde un espacio de amor y no juicio, no es cuestión de encontrar culpables porque de nada me vale al final decirme: ¡La culpa fue tuya! ¡Quien te manda! ¡Te lo mereces! No, esa no es la idea, la idea es aprender para no repetir. No es fácil, toma mucha práctica. Se los digo yo que hace unas semanas en un momento de mucho estrés y enojo hice un movimiento “inapropiado” (no voy a entrar en detalles) que resultó en que mi computadora cayera al piso lo cual desencadenó otra serie de eventos no deseados….me tomó mucho perdonarme por mi reacción y “guardar el látigo” como digo yo, al fin lo que toca es aprender. Por eso mas allá de culpa es una mirada responsable y compasiva, hacia una misma y luego también hacia la otra persona recordando que estamos todos en un camino de crecimiento y que muchas veces las personas que nos hieren no lo hacen porque quieren (¡¡de igual manera que yo no quería herir a mi computadora y quedarme sin ella por unos días!!) sino porque son humanos y toman decisiones y reaccionan igual que nosotras.

Los sistemas y las computadoras naturalmente fallan, todo el tiempo, después de todo son creados por seres humanos que nos equivocamos, pero la próxima vez que te falle un sistema, por unos segundos detente a contemplar si por casualidad metiste el dedo en la tecla equivocada, y si lo hiciste, backspace y a empezar de nuevo.

Abrazos,

Lola.

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