Entre la espada y la pared: Las misiones de médicos cubanos en la era del COVID-19

Reporte Especial por José López Zamorano-La Red Hispana

 

Aunque es una polémica que ha recorrido organismos multilaterales como la ONU y tribunales federales de los Estados Unidos y, las misiones de médicos cubanos en el extranjero empezaron a ser objeto de una atención sin precedentes, a raíz de la pandemia del COVID-19, debido a que su llegada a países como México ha generado una intensa controversia a nivel local por presuntos privilegios, costo y falta de experiencia.

 

La organización humanitaria Prisioner Defenders (PD) sostiene el despliegue a decenas de países de más de 40,000 profesionales cubanos de la salud, además de al menos 10,000 adicionales de otros campos, representa “una forma de esclavitud” y de trata de personas, no sólo porque el gobierno cubano retiene la mayor parte de sus salarios que le reditúan más de 7,000 millones de dólares al año, sino porque muchos de ellos salen bajo presión y se les retienen sus pasaportes.

 

“Lo que no se puede es esclavizar a 50,000 personas para cubrir unas necesidades médicas y desde luego muchos menos hacer labor política o cambiar y falsear las estadísticas de los países”, dijo en entrevista con la publicación cibernética ADN Cuba, el directivo de PD, Javier Larrondo.

 

En respuesta a una queja de PD sustentada en 110 testimonios de médicos cubanos, dos órganos de Naciones Unidas, la Relatoría sobre Formas Contemporáneas de Esclavitud y la Oficina del Relator Especial sobre el Tráfico de Personas sostuvieron a finales del año pasado que las condiciones denunciadas por los médicos “podrían elevarse a la categoría de trabajo forzado”.

 

Entre las observaciones de las Relatorías de la ONU se incluyó el hecho de que la legislación cubana castiga con 8 años de prisión a los doctores si deciden cambiar empleos o no regresar a Cuba, así como las maneras que se les evita ver a sus familias y cómo monitorean sus libertades de movimiento, privacidad y comunicaciones.

 

“Me Sentía Presa”

 

La polémica de las misiones llegó incluso a los tribunales federales de los Estados Unidos. En 2018, la doctora cubana Ramona Matos Rodríguez y otros tres médicos acusaron en una corte federal de Miami a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de manejar un tráfico ilegal de médicos cubanos enviados a Brasil y de pagarles sólo el 10% del dinero cobrado por el gobierno brasileño y darle el 85% a Cuba, reteniendo el 5% para el organismo internacional.

 

La doctora Matos Rodríguez, especialista en medicina integral y quien fue parte de una misión médica en Bolivia de 2008 a 2011 y en Brasil de 2013 a 2014, denunció que lo primero que hizo el gobierno cubano al llegar a territorio boliviano fue quitarle el pasaporte, mientas que en su misión en Brasil limitaban sus movimientos.

 

“Yo me sentía presa, además, lo del dinero, yo decía: pero cómo si yo estoy expuesta a los mismos peligros que los demás médicos (de otros países), yo voy a ganar 800 reales y el otro va a ganar 30.000 reales. Brasil sí pagaba los 30, 000 reales por nosotros, pero a nosotros el gobierno cubano nos daba 800 reales, se embolsaba una parte y otra parte nos la ponían en una cuenta”, añadió la doctora.

 

Matos Rodríguez, quien vive en Miami, Florida, dijo en la entrevista que se desilusionó del programa y decidió huir. “Unos amigos la ayudaron para viajar en automóvil 3.000 km hasta un llegar a un aeropuerto, donde tomó un avión y llegó a Brasilia. Luego se dirigió a la embajada de EE. UU y recibió apoyo para dejar el país”. Hasta el momento continúa su demanda en Miami.

 

Médicos Cubanos en México

 

La más reciente polémica de las misiones detonó en México, a donde llegaron 585 profesionales de la salud cubanos para ayudar a combatir durante un lapso de 90 días la pandemia del Covid-19, como parte de un “Acuerdo de Cooperación Bienal” firmado el 23 de abril pasado entre el gobierno de la Ciudad de México y el Ministerio de Salud Pública de Cuba.

 

El semanario mexicano Proceso reportó que el contrato tuvo un costo nominal de casi 136 millones de pesos, aunque las autoridades cubanas pidieron que se pagara en euros. El contrato finaliza en julio, pero tiene una cláusula que lo hace prorrogable por un periodo similar adicional de 3 meses. Es decir que la contratación de cada uno de los médicos equivale a más de 77,000 pesos mensuales, unos 3,400 dólares. `

 

El costo para México no incluyó sin embargo el pago de alimentación y hospedaje, que, de acuerdo con el semanario, fueron cubiertos por los hoteleros de la capital mexicana, según declaraciones del dirigente de la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México, Rafael García González, quien estimó el costo adicional en 22 millones de pesos mensuales.

 

Doctores, enfermeros y personal de apoyo mexicanos se quejaron antes medios informativos que los médicos cubanos ganaban más que sus contrapartes mexicanas, a pesar de que carecían de la preparación o experiencia para combatir el Covid-19, además de que presuntamente gozaban de privilegios especiales como comidas extras y horarios especiales.

 

Entre los hospitales mexicanos donde han surgido quejas por la presencia y condiciones especiales para médicos cubanos se encuentran los nosocomios de Balbuena, Tlahuac, Xoco y Belisario Domínguez, según reportes de la prensa de la capital mexicana.

 

Funcionarios de la ciudad de México sin embargo han defendido la contratación del personal médico cubano bajo el argumento de que existe un déficit de profesionales de la salud para atender a los pacientes de Covid-19 en los hospitales de la Ciudad de México, que presenta el más alto número de contagiados de todo el país.

 

Para organizaciones como Prisioner Defenders, existen maneras de resolver el problema a satisfacción de todas las partes. 

 

 “Lo único que hace falta es que el gobierno de Cuba deje de violar la legislación internacional, respete los derechos de sus médicos y haga las misiones pagándoles un salario adecuado, respetando su derecho a la privacidad, sus derechos mínimos como traer la familia, ir y venir, residir donde deseen. Si hace eso, bienvenidas las misiones”, sostuvo Larrondo.