El virus le vino bien al genio malvado

Opinión Por: Marcos Dávila

Trump, el ‘genio malvado’ como lo llama Michael Moore, es, en efecto, perverso. No, no es ningún tontuelo como muchos de sus contrincantes lo han pintado siempre. En primer lugar es millonario, en segundo lugar es el presidente del país más poderoso sobre la Tierra, y en tercer lugar, desde que decidió postularse a la presidencia ha salido victorioso de muchas batallas políticas, ya sea contra gentes de su propio partido o en contra de los demócratas, o a quien le pongan.

Trump, el “mentiroso compulsivo” como lo llama Bernie Sanders, de la noche a la mañana se ha convertido en una persona “sincera” y ha despertado simpatías hasta de sus contrincantes. La prioridad actualmente es la salud de Trump: “mejórese pronto, Sr. presidente”, dirán. De forma muy peculiar, a pocos días de que haya elecciones para ver si se reelige o no, para muchos Trump hoy es indiscutiblemente poseedor del Covid-19. Sin cuestionamientos, le creen.

Y es que Trump miente tan a menudo que cuando salió él mismo, por medio de su cuenta de Twitter, a anunciar que es poseedor del Covid, obviamente muchos otros no le creyeron, simplemente creen que se trata de una más de sus mentiras para sacar provecho político.

Justo en medio de las elecciones, cuando faltaban 30 días, lo que Trump intentó hacer legalmente, y no logró, el virus lo vino a hacer por él: mantener las elecciones en la incertidumbre.

Son muchas las preguntas cuyas respuestas quedan en el aire:

¿Por qué creerle a alguien que miente un día sí y el otro también? Si es verdad que Trump es portador del coronavirus, ¿por qué no lo ocultó al público para seguir mostrando su imagen de hombre “saludable y fuerte?” ¿Quién contagió a Trump? ¿Cuándo se le detectó el virus? ¿A cuántas personas ha contagiado por estar muy cerca de ellas sabiendo que tiene el virus? ¿Quién podría comprobar de que no está mintiendo?

No diré que el virus es un invento del ‘genio malvado’, pero sí diré que políticamente no le ha caído nada mal, aunque los grandes medios de comunicación digan lo contrario.