El TLCAN, debe renegociarse bajo el principio del interés nacional

Por Luis Manuel De La Teja

Durante su ponencia en la Cámara de Diputados en el foro Revisión y Actualización del TLCAN; Capitulo El Campo Mexicano. ¿Quien va a desarmar la pistola? el economista Luis de la Calle, quien participó en la primera negociación del actual tratado como subsecretario de la entonces Secretaria de Comercio.

Consideró  que  México  debe  estar  preparado  para  levantarse  de  la  mesa  de  renegociación  si  Estados  Unidos  plantea cláusulas inaceptables; sin embargo, la decisión de dejar el acuerdo comercial debe ser consultada con el Congreso de la Unión.  Y  añadió que no habría cara del gobierno federal para presentarle al Senado de la República un tratado que es contrario a los intereses del país.

Por su parte, por unanimidad, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exhortó a la Secretaría de Economía a rechazar la intención del gobierno de Estados Unidos de eliminar el capítulo 19 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en materia  de  solución  de  controversias.  

Sin embargo, la falta de una narrativa clara que explique qué es lo que México busca obtener en este proceso de renegociación del TLCAN se ha convertido en la crítica más visible hacia el gobierno mexicano en este sentido.

“Somos el único de los tres países que ha querido mantener las negociaciones de una forma cerrada”, dijo Arie Ellstein, director de la firma de comunicación Llorente y Cuenca, al diario El País.

En esa misma entrevista, Enrique Dussel, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, criticó que “el acuerdo comercial más importante para México no ha tenido una evaluación pública”.  Luis Miguel González,  director del diario El Economista, sentenció: “El gobierno ha optado por el sigilo”.

Esto no quiere decir que el gobierno se ha quedado cruzado de brazos. Ayer concluyó el proceso de consulta que organizó la Secretaría de Economía con los sectores productivos: agrícola, automotriz, textil, acerero, etc.. A diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, el gobierno mexicano no está obligado por la ley a emitir una lista de los lineamientos que, con base en esta consulta, se seguirán en la renegociación del TLCAN.

México ha apostado por un activismo político de bajo perfil, de baja resonancia mediática. La Secretaría de Economía podría gastar hasta 1.2 millones de dólares por la contratación de la firma de cabildeo Public Strategies Washington y por la del despacho legal Pillsbury, Winthrop, Shaw, Pittman.

La definición de objetivos ha sido vaga. Jorge Dávila Flores, presidente de la Comisión de Economía en la Cámara de Diputados, lo resume de la siguiente manera: “defensa de la soberanía, mediante un diálogo con firmeza y dignidad; respeto al Estado de derecho; visión constructiva, para alcanzar una negociación de ganar-ganar; imprimir dinamismo y competitividad a la integración de los tres países y negociación integral, con todos los temas sobre la mesa”.

Además de la influencia en Washington del Gobierno mexicano se complementan con el sector empresarial de México del Consejo Coordinador Empresarial por la contratación de los servicios de la firma legal y de cabildeo Akin, Gump, Strauss, Hauer, Feld.