El peor de los escenarios para el indocumentado

Por Marco Dávila

En el peor de los escenarios, suponiendo que los reaccionarios antiinmigrantes se salen con la suya, que fueran tan numerosos como imparables, que no hubiera una ideología progresista lo suficientemente capaz para hacerles frente, y que tuvieran toda la libertad para hacer de Estados Unidos su voluntad, entonces, estos reaccionarios implementarían enseguida (siempre bajo la ley) varias cosas.

La migra (por ley) controlaría departamentos de policía y cárceles de todo el país; las ciudades santuario (por ley) estarían absolutamente prohibidas; los inmigrantes (por ley) tendrían temor a reportar crímenes, así hayan sido testigos o víctimas directas de un crimen; toda institución de gobierno estaría obligada (por ley) a colaborar con la migra.

Habría muchos más campos de concentración (por ley), eufemísticamente conocidos como “centros de detención”; todos los lugares de trabajo serían obligados (por ley) a usar programas de deportación para detectar indocumentados; sería algo normal y cotidiano (por ley) interrogar a todo aquel que no sea o que no parezca de piel pálida, la pregunta natural de la policía sería “¿tienes papeles?”

Habría verdaderas redadas masivas (por ley), de noche y de día, por todo el país, y de los 11 millones de indocumentados, a unos los encarcelarían y al resto los deportarían de forma acelerada, usando la única herramienta para poder lograr tal cosa, que sería con tácticas fascistas. Y claro, todo esto estaría “amparado por la ley”.

El escudo protector de los mal llamados “ilegales” radica en nuestra capacidad para ser solidarios entre nosotros, nuestro escudo protector es el apoyo y simpatía que recibimos de millones de progresistas en todo EEUU. Nuestro escudo protector es la unidad que se pudiese lograr en los tiempos más difíciles.