Donald Trump quiere un desfile militar como el del Día de la Bastilla, y al parecer lo tendrá

“Quiero un desfile como el de Francia”, habría ordenado al Pentágono. La Casa Blanca lo confirmó, pero no dio detalles.

Desde 1991 que en Washington no se realiza algo por el estilo. Pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está dispuesto a romper con el asunto. Y ya le pidió al Pentágono que analice la posibilidad de organizar un imponente desfile militar al estilo de la impresionante parada de las fuerzas armadas francesas, en el Día de la Bastilla.

Trump “ha pedido al Pentágono que explore una celebración en la que todos los estadounidenses puedan mostrar su agradecimiento (a los militares)”, dijo la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders. Pero no detalló qué tipo de evento visualiza el mandatario.

The Washington Post, que fue el primero en reportar sobre la orden presidencial, indicó que Trump quiere un desfile elaborado con tanques y soldados que marchen.

El diario informó que una reunión del 18 de enero entre Trump, el secretario de la Defensa Jim Mattis y los principales generales del Pentágono marcó un punto de inflexión en el impulso de Trump para realizar un desfile. El Post publicó declaraciones de un oficial castrense, cuya identidad no se dio a conocer, que dijo: “Las órdenes de marcha fueron: quiero un desfile como el de Francia”. Ello fue interpretado como una orden presidencial, señaló el Post.

El costo de trasladar tanques y demás equipo militar a Washington sería de millones de dólares, de acuerdo con el reporte.

Un portavoz del Pentágono, Charlie Summers, explicó a la CNN que el proceso de planificación de un desfile recién está en sus “inicios” y que apenas se está “examinando potenciales fechas” para el desfile.

Una posibilidad sería el viaje del francés Emmanuel Macron a Washington a finales de abril, cuando se convierta en el primer dirigente europeo en hacer una visita de Estado al actual inquilino de la Casa Blanca.

Trump invitó en enero a Macron a Washington, tras haber sido recibido el pasado verano (boreal) en París durante la fiesta nacional francesa del 14 de julio.

Tras haber asistido al tradicional desfile militar en la avenida de los Campos Elíseos de París, el presidente de Estados Unidos quedó impresionado y mostró su intención de hacer algo similar en su país.

Históricamente, este tipo de actos a gran escala son algo poco habitual en Estados Unidos y reservados a celebraciones postbélicas.

Los hubo también después de la guerra civil estadounidense, en 1865; una vez finalizada la Primera Guerra Mundial en 1919 y también en 1946, después de la Segunda Guerra.

La última vez que se realizó un desfile de estas características, fue en junio de 1991, después del triunfo militar en la primera Guerra del Golfo y con George Bush padre en la Casa Blanca.

En esa ocasión, 8.800 militares desfilaron por el centro de Washington atrayendo a unos 200.000 espectadores, según The Washington Post.

Cuando Estados Unidos retiró sus tropas de Irak en 2011, el gobierno de Barack Obama no quiso organizar un desfile porque la guerra de Afganistán seguía su curso y había vidas estadounidenses en riesgo.

Tampoco los hubo después de las guerras en Corea y Vietnam, ya que Estados Unidos no resultó vencedor de esos escenarios.

Los desfiles militares que muestran el poderío de las fuerzas armadas son comunes en países autoritarios como China y Corea del Norte, pero no son típicos de los estadounidenses. Por tradición, Estados Unidos no ha adoptado muestras públicas de su fuerza militar, como lo hace Corea del Norte con los desfiles de sus misiles balísticos que sirven como afirmación de prestigio e influencia internacional.

Los miembros del Ejército de Estados Unidos normalmente participan en los desfiles del 4 de julio y otras celebraciones que conmemoran a los militares, pero generalmente durante estas apariciones no se incluyen exhibiciones del equipo militar estadounidense.