Discurso de Morena Minnesota en California

Compañero, Andrés Manuel López Obrador,

Presidente del Consejo Nacional de Morena;

Compañero, Juan Carlos Loera de la Rosa,

Secretario de Mexicanos en el Exterior y Política Internacional de Morena;

Compañeros de los diferentes comités de Morena del Canadá y los Estados Unidos.

 

Amigos todos.

 

Compañero, Andrés Manuel, usted como el respetado líder y luchador social que es, en algún momento ha escuchado la cortesana adulación de sectores varios de la gente. Seguros estamos de que más que el aplauso fácil, le interesa la crítica constructiva, las propuestas concretas, y las opiniones llanas de nuestro pueblo humilde y trabajador.

Nosotros comulgamos plenamente con el ideario político de Morena. La transformación de la vida económica, política y social del país, debe de darse por la vía pacífica, electoral y parlamentaria. Más hablando en plata limpia, hay momentos en que el corazón se impone por encima de la razón. A nuestra mente viene el nombre del Cerro de las Campanas, lugar que Juárez le reservó a quienes en un pasado lejano, quisieron poner en venta al mercader extranjero la soberanía nacional.

La clase política que detenta el poder en México, jamás tendrá un gesto de conversión o arrepentimiento, pensar lo contrario sería una ingenuidad política de nuestra parte; un costoso error del que, más temprano que tarde, tendríamos que pagar factura de cara a quienes han depositado su confianza en nosotros. En el campo mexicano hay una frase que bien aplica para estos bandidos de cuello blanco y largas uñas, “perro que es huevero, aunque le quemen el hocico.”

Compañero, Andrés Manuel, sin falsos discursos, creemos que su visita va mucho más allá de su presencia física en este lugar. Significa, de alguna forma, un reconocimiento al aporte económico que hacemos a nuestro país.

Es, desde la perspectiva política e ideológica de Morena, romper con el eterno olvido que la clase política tradicional de México, ha mantenido para con nosotros los autoexiliados. Creemos que cuando México sea libre e igualitario, el exilio será, más bien, para los minoritarios miembros de la oligarquía rapaz y no para los millones de buenos ciudadanos.

Compañero, AMLO, como le decimos los que le queremos, camine y camine mucho; dígale al rarámuri, al cora, al yaqui, al otomí y náhuatl, al tarasco, mixteco, lacandón, triqui y zapoteco, que todavía pueden tener patria. Porque lo indio, parafraseando a un famoso escritor, es el orgullo más grande de nuestra raza. Porque en morena no se trata de que le vamos a dar, esto o aquello, a los indios. Porque los indios somos todos y sin el indio no somos nada. Y el indígena no es ningún limosnero. Unidos, más bien, como raza de bronce, para vivir a través de los siglos.

Es necesario hacer parir a la historia, una nueva historia. Y, que fruto de sus dolores de parto, dé a luz a una linda niña llamada igualdad y justicia, conceptos hasta hoy desconocidos en las rojas tierras de la antigua Tenochtitlán.

Compañero, Andrés Manuel, lleve el mensaje a quienes le acompañan en esta noble lucha, que las comunidades mexicanas en el extranjero, siempre seremos una extensión de México; porque mantener el nombre de nuestro amado país en alto también es una de nuestras tareas; porque sabemos que, tarde o temprano, el pueblo sabrá imponer su voluntad; porque más valioso que todo el oro de México y del mundo, es el poder de transformación del Pueblo; porque México es para los mexicanos que han trabajado para darnos ese “algo”, ese “algo”, que estamos tan cerca de encontrar; porque nuestra identidad nos hará libres; porque la patria sigue hoy haciéndonos ese llamamiento, a sus hijos e hijas, a defenderla de extranjeros y de traidores.

El día de hoy, expresamos ante a usted, la más firme convicción de lucha de quienes conformamos este comité. Nada es inamovible. En las leyes de la dialéctica todo está en constante cambio, y este tiene que ser el caso y ocaso del anacrónico sistema político mexicano, que carcome a nuestro país día con día.

Todo muro, por grande que éste sea, termina por derrumbarse, máxime cuando se encuentra en estado de descomposición. Sólo hay que darle un buen empellón, ocupémonos en esta tarea; tarea que implica acabar con los falsos sentidos de inferioridad; dignificar a ese toque moreno de nuestra piel; hacer del periódico Regeneración el medio más importante de los últimos tiempos, influyente en toda nuestra América e influyente a nivel mundial; hacer de México un gran líder en América Latina; convertir al Morena, en el partido en movimiento más grande que jamás se haya visto, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo.

Nuestros pies están en el Norte, pero nuestro corazón nacionalista siempre latirá por las añoradas tierras del Sur.

 

 

Fraternalmente.

Movimiento Regeneración Nacional, Morena-Minnesota.

¡Por una Nueva República, Justa, Democrática e Incluyente!

 

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