Deportables

Por Marco Dávila

Con las recientes cancelaciones del *TPS y del *DACA, con la permanente insistencia de convertir al ser humano en un ente “ilegal” y prófugo de la ley, crece la lista de deportables, y con ello aumenta el miedo y se generaliza el caos nacional migratorio en Estados Unidos. El caos será cada vez más y los afectados no solo serán los indocumentados sino que este caos también golpeará a millones de ciudadanos. Aquellos fanáticos, fieles seguidores de Trump, individuos deplorables, perversos, antiinmigrantes, racistas y, algunos, supongo, buenas personas, también pagarán las consecuencias de este caos creado gracias al pensamiento reaccionario de este país.  

La protesta se ha vuelto hoy más indispensable. Hoy es más grande la necesidad de luchar por la regularización de un promedio de 11 millones de trabajadores indocumentados. Y es que ahora, las mentes reaccionarias de este país, quienes han ganado terreno en lo político, llegando incluso hasta la Casa Blanca, hacen que mucha gente con potencial progresista se politice, esta politización ha alcanzado a los sectores que comúnmente solían ser indiferentes ante el dolor ajeno —con eso de que a veces no actuamos sino hasta que somos directamente tocados por el problema—. Ahora, cada vez más gente siente la necesidad de actuar ya sea para detener la locura Trump, ya sea para oponerse a políticas reaccionarias, para defenderse de algún ataque verbal lanzado por Trump o, simplemente, porque ya le deportaron a un familiar o a un amigo.

Dicho todo esto, sin perder de vista que detrás de Trump se encuentra el mismo imperio rapaz, el mismo sistema capitalista voraz, el mismo gobierno conservador que promueve y aprueba políticas que benefician enormemente a los más ricos. Lo único que ha cambiado es que quien hoy se ha posicionado al frente de estas estructuras, es alguien cuya personalidad expresa la verdadera cara que dicho sistema usualmente se ha distinguido por saber ocultar.

El inmigrante será escuchado el día que los estudiantes indocumentados (TODOS), con el respaldo de sus demás compañeros, estudiantes ciudadanos, no se presenten a la escuela por un día; con un día que los trabajadores indocumentados, con el respaldo y la solidaridad de millones de ciudadanos norteamericanos, no se presenten al trabajo, ese día el inmigrante indocumentado será temido por su verdugo, ese día será escuchado.