Déficit de naturaleza: los niños ganan mucho al salir al aire libre

Cody Nelson-MPR

Las pantallas, las tareas y la vida altamente estructurada están cambiando la niñez de una manera tan significativa que los científicos y defensores han dado al fenómeno un nombre: trastorno por déficit de naturaleza.

“Los niños de hoy en día se han acostumbrado a estar encerrados a causa de la tecnología, y sabemos que esto tiene consecuencias negativas para la salud física de los niños, su salud mental, y su bienestar general”, dijo Laura Mylan del Children and Nature Network.

El trastorno por déficit de naturaleza no es un diagnóstico médico. Más bien, es un término para describir a las personas, en especial la pasada generación de niños, que están pasando menos tiempo afuera y carecen de una conexión con la naturaleza.

Si bien la palabra “déficit” implica negatividad, las personas que estudian el trastorno por déficit de naturaleza ven una gran oportunidad para afectar el problema con la falta de tiempo al aire libre.

Los expertos dicen que lograr que los niños participen más con la naturaleza tiene el potencial de mejorar su salud física y mental, apoyar un desarrollo saludable y mejorar académicamente. Además, el pasar tiempo en el exterior puede ayudar a que se conviertan en buenos administradores del medioambiente.

Receta de naturaleza

El campo de investigaciones sobre los beneficios que tiene para la salud el pasar tiempo al aire libre está en aumento.

“Hay numerosos estudios hoy día que demuestran que reduce la ansiedad, reduce el estrés, en realidad disminuye el ritmo cardíaco y la presión arterial”, dijo Mylan.

Entre sus hallazgos: el tiempo que pase al aire libre puede reducir la miopía y aumentar los niveles de vitamina D. Más actividad física bajo la luz solar puede reducir el riesgo de obesidad, así como el estrés, el enojo y los niveles de agresión.

Algunos médicos incluso le prescriben naturaleza a sus pacientes para ayudar a tratar enfermedades crónicas.

El Children and Nature Network encontró que pueden beneficiarse académicamente al pasar tiempo afuera también. Incluye un mejor rendimiento en el aula, mejor enfoque y atención, disminución de los síntomas de TDAH y más deseo de aprender.

Mylan dijo que las actividades al aire libre tienen el mayor impacto en niños que crecen en las comunidades “más estresadas” con poco acceso a áreas naturales. Son los que más se benefician cuando consiguen pasar tiempo afuera.

Crear tiempo para jugar

Es fundamental que los padres encuentren tiempo dentro de sus horarios para que los niños vayan afuera y simplemente jueguen, sin estructura, dijo Mylan.

“La clave es que el tiempo no estructurado para levantar una roca y descubrir, ‘ Oh wow, Cool, gusanos ‘”, dijo.

Las edades de 3 a 6 años es cuando los niños suelen ser más curiosos, dijo Rebecca Meyer, una educadora en el centro de extensión para el desarrollo juvenil de la Universidad de Minnesota.

“Somos muy curiosos cuando somos jóvenes… hay un gran sentimiento innato de asombro y curiosidad “, dijo. “Y a medida que envejecemos tenemos menos curiosidad o hay más cosas tomando nuestro tiempo que nos impiden tener esa misma curiosidad.”

Gran parte del trabajo de Meyer se enfoca en poner a los niños en la naturaleza y estimular su curiosidad mientras practican la ciencia ciudadana. Además de los beneficios para la salud, estar inmerso en la naturaleza impacta cómo los niños ven los recursos mientras crecen, dijo Meyer.

“Cuando los jóvenes estén familiarizados y estén conectados con esos recursos naturales, hay una mayor probabilidad de que se conviertan en los futuros administradores de esos recursos.

https://www.mprnews.org/newspartners/story/2019/06/03/nature-deficit-kids-have-much-to-gain-by-going-outside