De 1968 a 2014: ¡Asesinos!

Opinión- Por: Marcos Davila

Llámese ‘Diazordacismo’ o llámese ‘peñanietismo’, los anteriores gobiernos y sus aplaudidores, históricamente, frente al terrorismo de Estado no sólo han guardado silencio, sino que han montado espectáculos distractores y campañas de desprestigio contra las víctimas para intentar justificar lo injustificable. 

El engaño de 1968 fue tan desvergonzado como el engaño de 2014. En el 68 la ‘historia oficial’ sobre lo ocurrido el 2 de octubre, hablaba de que “agentes extranjeros”, principalmente los “rusos” y los “cubanos”, eran promotores, perpetradores y culpables directos de lo acontecido aquella noche; también, el gobierno acusó a los estudiantes de ser (sic) “francotiradores” y de masacrarse a sí mismos. Entre muchas otras sinvergüenzadas que se fabricaron.  

Hay quienes se ponen del lado incorrecto de la historia no por convicción sino porque alguna “lealtad” le deben a alguien, o porque son engañados o porque están en la nómina. En el 68, por ejemplo, la prensa fifí en su necedad de contribuir a enmugrecer la verdad apoyó a Díaz Ordaz tal y como lo hizo la prensa fifí en apoyo a Enrique Peña Nieto (EPN) en 2014. 

Es de sobra conocido que, aunque no “oficialmente”, Díaz Ordaz fue quien ordenó masacrar a los estudiantes en Tlatelolco. También se sabe, aunque (por el momento) no “oficialmente”, que el Estado desapareció a los 43 de Ayotzinapa. Sin embargo, hoy en día aún no sabemos quién es el energúmeno que ordenó directamente la desaparición de los 43. Si no fue el corrupto EPN, entonces ¿quién demonios es ese misterioso “jefe” que dio la orden para desaparecer a los 43 estudiantes?

Algo irrefutable es que, tanto en el 68 como en el 2014, la “historia oficial” no ha coincidido con el sentir general del pueblo mexicano. Y lo mismo con muchos otros actos terroristas contra México que el Estado mismo ha cometido. Dicho esto, considero que si se diese amnistía a los finísimos señores: EPN, Calderón, Fox, Zedillo y Salinas, sería equivalente a exonerar a Díaz Ordaz de toda responsabilidad sobre los hechos del 2 de octubre del 68. 

Las familias de los 43 inspiran a la población a no quitar el dedo del renglón. A punto de cumplirse 5 años de su desaparición, los 43 tienen a sus madres, a sus padres y al pueblo consciente unidos en la exigencia moral por su aparición y aplicación de la justicia a los agresores materiales e intelectuales, aunque es doblemente doloroso el hecho de que en el transcurso de este periodo algunos padres de familia ya han fallecido sin haber visto de vuelta a sus hijos.

Concluyo con una frase dedicada a quienes se llevaron a los 43 y que asesinaron a varias otras personas aquella noche del 26 de septiembre de 2014, como le gritaban los estudiantes del 68 a los uniformados: “¡Asesinos, hijos de Díaz Ordaz!”.