Culpa al sistema no al in/migrante

Opinión- Por: Marcos Dávila

Basado en cifras del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (DHS, en inglés), el muro costaría, más o menos, lo que los mexicanos envían a sus familiares de remesas en un año. 

Como todo mundo lo sabe, la demanda de drogas en Estados Unidos (EE. UU.) es muy alta y un muro no detendrá ni a los drogadictos, ni al crimen organizado en México ni al crimen organizado en EE. UU… Un muro no detendrá al terrorismo ya que los actos terroristas en su mayoría los cometen gentes con papeles, ciudadanos estadounidenses. Un muro no va a acabar con la miseria que existe en EE. UU. ni con la miseria que existe en México.

Pero si de construir muros se tratase, yo apoyo un muro que impida a EE. UU. el saqueo de los recursos naturales de México. Yo apoyo un muro que impida a EE. UU. violentar todo el tiempo la soberanía de México. Yo apoyo un muro que corte de tajo la dependencia económica que al momento tiene México con EE. UU… Yo apoyo un muro que detenga la entrada de armas ilegales a México. 

EE. UU. tiene derecho a construir los muros que quiera, y los inmigrantes tendremos la obligación de derrumbarlo por inhumano, por racista, por segregacionista, por injusto, por matar a nuestra gente. El gobierno de EE. UU. tiene tanto derecho a hacer sus leyes, como lo tienen todos los pueblos del mundo a combatir toda ley injusta que los oprime.

Cuando un pro-Trump-conservador-reaccionario te sale con el mismo cuento de que “los inmigrantes son criminales”, que “roban empleos”, que “traen drogas”, etc., hay que decirles que el sistema nos oprime tanto a nosotros como a ellos. Hay que decirles que la culpa se la debemos de echar al capitalismo rapaz y no al inmigrante. Al sistema económico estadounidense es al que debemos culpar por estar instrumentado de tal manera que pone a pelear a millones de seres humanos por las sobras de los poderosos. En otras palabras, de los muchos males que existen en EE. UU. (como el hambre y la pobreza), el sistema económico es el culpable por desigual, por injusto, por inhumano.

Mi mensaje para el pueblo estadounidense es: Ya no subestimen al lunático de la Casa Blanca. Luchen contra él como si el fascismo ya estuviera en su propia casa. Luchen contra él como si ya se estuviese encerrando a niños en jaulas. Luchen contra él como si ya se estuviesen encerrando a miles de personas en centros de concentración. Luchen contra él como que si el día de mañana vendrán a perseguirlos a ustedes también.

El movimiento inmigrante en Estados Unidos es del tipo de movimiento de donde pueden surgir importantes líderes sociales. Yo espero ver cada vez más y más liderazgo de los mismos inmigrantes indocumentados. Porque nadie nos va a venir a liberar. Porque la libertad de los 11 millones de mal llamados “ilegales” depende de ellos mismos.