Cubanas, mujeres en revolución

El jueves 7 de marzo se estrenará en Minnesota el documental “Cubanas, mujeres en revolución” de la realizadora y comunicadora argentina Maria Torellas. Ella cuenta con una larga trayectoria fílmica y ha obtenido, entre otros, el premio “Santiago Alvarez in Memoriam” por su documental: Memoria de una hija de Oshun.

Es un film que rescata el rol jugado por las mujeres tanto en la lucha guerrillera como en el devenir de la Revolución, hasta llegar a la actualidad. Por el documental desfilan testimonios y vivencias de heroínas como Vilma Espín, Celia Sánchez y Haydée Santamaría que fueron hacedoras fundamentales del quehacer revolucionario.

Sin embargo, no sólo la historia de las cubanas hijas de la revolución aparecen en el documental, sino que también figura el relato de las luchadoras contemporáneas: artistas, músicas, médicas, científicas, educadoras, directoras de asociaciones y bibliotecarias. Ellas cuentan cómo el Estado cubano las acompaña actualmente en sus decisiones, les brinda oportunidades laborales y las incluye en la vida pública del país. Las mujeres que aparecen en Cubanas: mujeres en Revolución afirman que todas las posibilidades que tienen en el presente son gracias a la Revolución y se declaran firmes defensoras del modelo cubano.

El documental hace un recorrido que llega hasta el presente rescatando a mujeres de diversos ámbitos y edades, para recoger sus testimonios de vida y exponer nuevamente cuánto ha significado para ellas alimentarse de los valores puestos en marcha a fines de la década del 50. Así surgen voz e imagen de trabajadoras, médicas, científicas, artistas y militantes sociales y políticas. A través de todas ellas van apareciendo temas históricos y actuales, que van desde la alfabetización en los años 60, el desarrollo de la educación en todas las épocas, la tenaz resistencia al bloqueo, la solidaridad, la intensa batalla cultural, y hasta las marchas LGTBI en defensa de la diversidad sexual.

La participación de las mujeres en Cuba es histórica. Están presentes desde 1953, cuando inició el proceso revolucionario en la isla caribeña. Tuvo un papel fundamental tras la victoria del Ejército rebelde en 1959.

Después del triunfo revolucionario, la participación de la mujer obtuvo un rol en cargos importantes.  En el año 1975, las mujeres ostentaban cargos de dirección en un 15.2 por ciento. En 1981 esa cifra ascendió al 21,1 por ciento y en el año 1999 las mujeres ya ocupaban casi la tercera parte del total de la dirigencia del país.

Cabe resaltar que en estos años el Consejo de Estado, máximo órgano de jerarquía nacional, que es elegido entre los diputados,  creció de un 13.6  porciento de mujeres a  un 16.1 porciento.

De acuerdo con un informe divulgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU-Mujer) y la Unión Interparlamentaria, la participación cubana de la mujer en el Parlamento es de 48,9 (299 de 612 puestos), el 51 por ciento en los Gobiernos provinciales y el 34 por ciento en los Gobiernos municipales, por lo que se convierte en el segundo país con mayor presencia femenina en una Asamblea Nacional.

La inserción de la mujer cubana en el proceso de desarrollo del país es considerada como uno de los fenómenos sociales más exitosos ocurridos en la Revolución Cubana. Un ejemplo de ello es su participación en las elecciones de la isla caribeña.

La participación de la mujer cubana en la economía, la cultura, la política y las ciencias han contribuido al desarrollo de la sociedad, además que se han eliminado brechas discriminatorias en su relación con los hombres, destaca el organismo de Derechos Humanos de Cuba.

Mujeres como Vilma Espín, cónyuge de Raúl Castro; Asela de los Santos, exministra de Educación; María Antonia Figueroa, Gloria Cuadras, entre otras, participaron en el famoso asalto al Cuartel Moncada en 1953.

También destacan la participación de las luchadoras Melba Hernández y Haydee Santamaría, quienes redactaron el histórico alegato “La historia me absolverá”, un texto con gran valor político que posteriormente se utilizaría como el manifiesto del Movimiento 26 de Julio, organización política y militar que sería el germen del futuro Partido Comunista de Cuba.

Tras la victoria de la Revolución Cubana en 1959, las organizaciones femeninas del país fundaron en 1960 la Federación de Mujeres Cubanas, organización que acabó con la discriminación de la mujer y buscó la participación de la mujer en todas las facetas de la sociedad.

Torellas demuestra que en la isla se concibe a la mujer de un modo distinto al de las sociedades capitalistas, por este motivo las locales se manifiestan con tanto orgullo por su patria y le agradecen a Fidel por haberlas acompañado en su lucha desde los inicios de la Revolución. “Yo estoy absolutamente convencido de que la sociedad ganará más en la medida en que sea capaz de desarrollar y aprovechar las calidades, las capacidades morales, humanas e intelectuales de la mujer. Estoy absolutamente convencido. Y precisamente lo que diferencia una sociedad justa, una sociedad socialista de la capitalista, es esto”, dijo el Comandante en la clausura de la Tercera Plenaria Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas el 19 de febrero de 1965.

El film se exhibirá el jueves 7 de marzo en el MPS Film Society en St. Anthony Main Theatre, 115 SE Main Street, Minneapolis.

Este film forma parte del 10.o Minnesota Cuban Film Festival que comenzó el jueves 21 de febrero y cerrará el jueves 28 de marzo.

Para más información visite los sitios mspfilm.org o minnesotacubacommittee.org