Concretar movilidad humana; reto para la Cumbre de Líderes de América del Norte

Sin la libre circulación de personas, el intercambio comercial es una condición necesaria pero no suficiente para que la región compita como bloque económico mundial

Por: Luis Manuel DE LA TEJA

Sin la libre circulación de personas, el intercambio comercial es una condición necesaria pero no suficiente para que la región compita como bloque económico mundial. La Cumbre de Líderes de América del Norte a la que asistirá; Barack Obama junto con el primer ministro de Canadá a celebrada el miércoles 19 en Toluca Estado de México, en la cual  el mandatario estadounidense pedirá a su homólogo Enrique Peña Nieto, actualizar el TLCAN a través del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico  de Asociación Económica” (TPP), como lo afirmó la secretaria de Comercio Penny Pritzer durante su visita a Monterrey Nuevo León.

En efecto la integración comercial que dio lugar con la firma del TLCAN a 20 años de su creación, da cuenta que aún siendo México la segunda potencia manufacturera;  fracaso este modelo basado en las exportaciones al no generar las tasas de crecimiento económico ni el número de empleos como tampoco cumplió la promesa de que el libre comercio cerraría la brecha de desarrollo entre México y sus vecinos del norte.
En el primer diálogo sobre el Futuro de México en América del Norte, organizado por el CEDAN los especialistas se enfocaron en el papel  de Estados Unidos en la estrategia que habría de diseñar México para resolver los retos de su competitividad y su desarrollo económico y social, por lo que previamente evaluaremos el desempeño económico de México a 20 años del TLCAN.
Sin duda el mundo ha cambiado con el surgimiento de China y otras economías emergentes como jugadores clave en la economía mundial y con la transición tecnológica que apunta hacia el predominio de una economía del conocimiento.  El Congressional Reserch del Congreso Norteamericano en el documento “Priorities and Key Issues in US- Mexican  Relations elaborado por Claire Ribando Seelke evidencia contrario a la exaltación que se piensa en México “que los efectos económicos netos del TLC en ambas economías han sido pequeños pero positivos”.
El balance del TLCAN parece exitoso, si solo se mira el aumento de nuestras exportaciones. La perspectiva amplia  al ver que durante estas dos décadas, las ventas al exterior aumentaron a un paso mucho más rápido que el conjunto de la economía. ¿Por qué entonces las exportaciones no introdujeron el crecimiento  del resto de la economía? Una primera respuesta es que las importaciones crecieron prácticamente al mismo paso que las exportaciones, porque muchas de ellas son indispensables para producir lo que se exporta, lo que representó un superávit comercial solo de 54 mil 303 millones de dólares con Estados Unidos.

El mayor obstáculo a las inversiones innovadoras de la planta productiva es su estructura atomatizada en millones de microempresas. Estas representan el 96.1 por ciento de las empresas mexicanas y el 41.3 por ciento del empleo, pero solamente aportan 18 por ciento del PIB, dado que no tienen capacidad de reponer equipos en aras de la innovación, no tienen acceso al crédito, ni cuentan con trabajadores mayormente capacitados.
Intrínsecamente se atribuyen a cuatro problemas que impidieron hacer del TLCAN ser palanca para el desarrollo. 1) El programa de liberalización quedara truncado , con la reforma laboral, energética y fiscal que eran agenda pendiente 2) la naturaleza misma del modelo de liberalización económica; 3) hay quienes apuntan a los cambios tecnológicos que hicieron imposible que el modelo manufacturero impulsado por el TLCAN generara los efectos esperados y finalmente el 4) explica que el declive de América del Norte como fuente de prosperidad y apuntada en el foro es la falta de liderazgo por parte de los gobiernos de los tres países quienes han tomado medidas unilaterales y se han obstinado en inercias burocráticas orientados en consideraciones nacionales más que para consolidar las estructuras económicas regionales.
El Foro concluyó que debido a que la negociación del  TLCAN solo incluyó al Poder Ejecutivo y la cúpula del sector privado, se marginó al Poder Legislativo, a los intereses de los pequeños productores y de los trabajadores  demostró que este acuerdo comercial ni la Asociación para la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), son por si mismas plataforma a partir de la cual se puede consolidar la visión de integración de América del Norte  (económica, social y comercial) y aunque hay dificultad en crear instituciones regionales supranacionales  se recomienda crear instituciones mínimas como una comisión de legisladores para América del Norte o una comisión de especialistas que ofrezcan a los líderes opciones para avanzar en los problemas de la región.
La coyuntura actual, como lo fue hace 20 años demuestra que cuando México toma la iniciativa y el liderazgo para replantear la relación con Estados Unidos, propone la agenda con un tema muy concreto y hace la tarea, los resultados tienen a ser favorables.
Lo prioritario no solo es saber que tema debe recibir más atención en la relación con Estados Unidos  y en América del Norte, sino en ¿cuáles de estos temas puede encontrarse un interés por parte de Estados Unidos  para desarrollar una agenda de cooperación que beneficie los intereses de ambos países  que coadyuve al desarrollo de un México próspero y sin pobreza?
Avanzar en los temas del Dialogo de Alto Nivel y evaluar el  MUSEIC y el FOBESI asi como transporte e infraestructura, seguridad energética, así como un plan para mejorar capital humano y su movilidad regional, así como el plan de armonización de regulaciones e identificar áreas de coproducción para exportar con la marca hecha en América del Norte, implicará que para dinamizar cualquiera de estas iniciativas demandará la articulación de una estrategia  política que no se centre exclusivamente en la interacción con la Casa Blanca sino que busque identificar y trabajar con grupos al interior de Estados Unidos, cuyos intereses coincidan con los de México.
Un nuevo modelo de desarrollo para impulsar la visión de América del Norte debe asumir el cambio tecnológico, y la preponderancia del sector servicios como fuente primordial de valor económico. Tal modelo habrá de privilegiar  al mercado interno mediante un aumento significativo de la inversión pública y privada en actividades y sectores capaces de impulsar el empleo  bien remunerado a partir de la innovación, la investigación y el desarrollo tecnológico, del capital humano y de la infraestructura, temas que la nueva relación bilateral ha retomado.
El reto en esta cumbre es convencer a Estados Unidos y Canadá que juntos podemos ser más competitivos que si cada uno actúa de manera individual y sin una estrategia regional. América del Norte tiene un comercio del siglo XXl con un marco regulatorio del siglo XX y una infraestructura del siglo XlX. Además el Congreso Estadounidense espera de México en materia migratoria se comprometa en como deber ser la relación y como mejorarla y en cómo detener la ola de la violencia y atacar la corrupción del Instituto de Migración, porque sin acciones contundentes difícilmente se puede promover la inversión privada.
Finalmente el Foro hizo mención a nuestras comunidades en el exterior, respecto a la riqueza potencial que la integración social  entre los dos países representa para reimpulsar la idea de América del Norte. Un participante planteó si ¿es posible que la mayor o más importante forma de integración no se conozca y no se le dé la importancia, conociéndola y dándole importancia no se publicite, publicitándolo no se convierta en fuerza para una política pública.
La pregunta es ¿Cómo vamos hacer alianzas con los mexicano-americanos?
Como evolución desde el TLC, Se conoce más de la integración comercial que de la integración social. ¿Cuántos mexicanos viven allá ahora comparados con los que vivían en 1994?¿Cuanto intercambio cultural existía ese año del que existe ahora? ¿Cuánto intercambio científico, académico y estudiantil? ¿Cuántos medios de comunicación en español se pueden ver en Estados Unidos y Canadá? ¿Qué nos dio internet? ¿Qué nos dieron los medios a nivel global. Este tipo de integración es poco documentada y ha sido de poco interés para los gobiernos de los tres países, misma que de aprovecharse puede ser clave para el establecimiento de marcos institucionales que ordenen la integración.
El TLC evidencia que poco sirve una integración económica comercial de un país que exporta y no crece, el hecho es que sin capital humano calificado. La enseñanza del  TLC es que  no se concibió como un tratado meramente comercial para bajar aranceles al comercio exterior, sino que integró por primera vez, acuerdos en materia de servicios e inversión. Empero sin capacitación del recurso humano, en lugar de elevar la competitividad de la economía reprodujeron las condiciones que impiden su mejoría.
Prueba de ellos son los salarios. En 1991 representaban el 39.79 por ciento del PIB. En 2006  habían bajado al 28.47%.  El INEGI señalaba al final de 2012, representaban el 27.6 por ciento del PIB.
La relación entre Obama y Harper la relación es francamente mala. El Presidente Peña Nieto tiene buena química personal con ambos, pero ¿le alcanzará para trazar una agenda conjunta hacia el futuro? Y sobre todo: ¿Cómo va a incluir los intereses de los mexicanos de a pie?

Los beneficios de la integración regional deben llegar al conjunto de la población  y no concentrarse en unos cuantos sectores que de por sí son privilegiados. No puede haber un comercio inteligente que carezca de una política industrial, y no podemos tener una inserción inteligente en la región si no estamos integrados hacia adentro de México, en una visión estratégica de futuro que  incluya a sus diásporas como factor de cambio, de lo contrario en 20 años estaremos evaluando porque el TPP no dio los resultados prometidos como hoy ocurre con el TLCAN.

 

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