Colin Powell: De hijo de migrantes a guerrero legendario

Colin Powell: De hijo de migrantes a guerrero legendario

 

Por José López Zamorano-La Red Hispana

 

Nació en el Bronx, Nueva York, un hijo de una pareja de inmigrantes jamaiquinos que llegó a los Estados Unidos llevando dentro de su modesto equipaje el espíritu del sueño americano.

 

El joven de cabello rizado que admitió nunca ser un estudiante ejemplar protagonizó sin embargo una carrera meteórica hasta los más altos rangos del aparato militar y de seguridad nacional, como asesor de varios presidentes, incluido como el más joven jefe del Estado Mayor Conjunto, Asesor de Seguridad Nacional y el primer secretario de Estado de la raza negra.

 

Sin proponérselo se convirtió en el rostro de dos misiones aparentemente contradictorias: militar y diplomático. Para él, eran caras de la misma moneda: el poderío militar, bien usado, puede ser un factor de paz.

 

Su filosofía fue sintetizada en la “doctrina Powell”: una política exterior fincada en los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos, apuntalada con el apoyo del público y sólo en última instancia, ejecutada con una fuerza militar abrumadora.

 

Ganador de mil batallas dentro del aparato militar y de seguridad nacional de Estados Unidos Colin Powell perdió su última pelea contra el COVID-19, a pesar de estar plenamente vacunado contra el virus. Estaba recibiendo tratamiento contra el mieloma, lo cual había comprometido su sistema inmunológico. Estaba a unos días de recibir su dosis de “refuerzo” contra el COVID.

 

Dos semanas antes de morir, Colin Powell tuvo una conversación por Zoom con su amigo, el general Wesley Clark a quien le dijo: “Sufro de la enfermedad de Parkinson, de cáncer y tengo 84 años. Y no sé cuál de las tres cosas es peor”.

 

Aunque Colin Powell tomó con humor y resignación el deterioro de su salud, como militar y estadista fue infatigable, aunque su carrera no estuvo exenta de errores.

 

En 2003, durante un discurso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, presentó un frasco con supuesto ántrax, fue clave para justificar la invasión de Irak, debido a la presunta existencia de armas de destrucción masiva. Años después deploró ese discurso como un error.

 

Colin Powell resistió la tentación del poder y nunca aceptó las invitaciones a convertirse en candidato presidencial del partido republicano.

 

Desde 2004 era líder de la organización Américas Promise, donde acompañado de su inseparable esposa Alma Powell dedicaba su tiempo, energía, creatividad y dinero para mejorar las vidas de los niños. Gracias a su liderazgo, se convirtió en la más grande alianza nacional enfocada en el bienestar de los jóvenes.

 

Más recientemente denunció las políticas divisionistas de Donald Trump y apoyó la candidatura presidencial de Joe Biden. Y en enero pasado, cuando turbas pro-Trump invadieron el Capitolio de Estados Unidos, Colin Powell declaró que no se consideraba más miembros del partido republicano. Descanse En Paz.