Año Nuevo, Cuerpo Viejo

Les prometo que la idea no es empezar el año en una mala nota, en lo absoluto. ¡Quizás piensan, ay pero que negativa! Tampoco, les aseguro que no es negatividad. Todas empezamos el año con el cuerpo un poco más viejo, ¿no?  El hecho de que llegaste hasta este día quiere decir que pasó otro año de tu vida. ¿Entonces, porque lo percibimos como algo negativo? ¿Acaso viejo es sinónimo de malo?  Para la mayoría de nosotras que deseamos una larga y próspera vida eso es algo muy bueno, pero lo viejo no es considerado algo positivo, ni deseable o atractivo, es por eso por lo que no verás ningún anuncio que lea: “Año Nuevo, Cuerpo Viejo, ¡Garantizado!” Tampoco escucharás a alguien diciendo “los 40 son los nuevos 50”. Al contrario, el mensaje predominante en nuestra cultura es que debemos a todo costo retrasar el envejecimiento o “prolongar la juventud” dependiendo del ángulo que se le dé, como si envejecer fuera lo peor que le pudiera pasar a un ser humano. ¡No estoy negando que la juventud tenga sus bondades! Pero soy de las que piensa que hay un tiempo para todo en la vida y que el cuerpo va haciendo sus propios ajustes en respuesta a esto. Como nos percibimos y nos tratemos a nosotras mismas hace toda la diferencia.

Imagina que tu cuerpo (o “cuerpa” si te ayuda a visualizarlo mejor) fuera una compañera de vida. Alguien que ha estado y siempre estará contigo, en todo momento, donde quiera que vayas no importa lo que hagas. Esta ahí si le das comida y agua igual que si no. Esta ahí si le das descanso, igual que si no. Esta ahí si la tratas bien y le dices cosas bonitas, igual que si no. No solo te acompaña sino te habla, todo el tiempo te está dando señas sobre lo que pasa a tu alrededor, es la primera que sabe cuándo hace frío, cuando hay mucho ruido, cuando algo está muy caliente, cuando hay un olor agradable, cuando hay un camino difícil, es como si esa compañera caminara siempre dos pasos adelante. Sabe, siente y padece todo lo que ocurre a tu alrededor y dentro de ti. ¿Ahora piensa que, si ese fuera el caso, si fuera una compañera de vida, una amiga como la tratarías? ¿Le darías comida cuando tiene hambre y alimentos que la hagan sentir bien? ¿Le darías agua cuando tiene sed, descanso cuando está cansada, calor cuando tiene frio? ¿Le dirías lo buena que es por acompañarte siempre? ¿Por permitirte sentir la inmensidad del mar? ¿Por ayudarte a llegar al tope de la montaña desde donde se ven todas las estrellas? ¿La ayudarías a mantenerse fuerte para que te pudiera acompañar muchos años más?

Casi siempre hay oportunidad de mejora cuando se trata de nuestros cuerpos, quizás sea consumiendo más vitaminas, quizás sea consumiendo menos azúcar o moviéndonos un poco más. No te voy a prometer un cuerpo nuevo en este año, pero si en tus resoluciones está mejorar tu condición física, te invito a que empieces por escuchar a tu cuerpo, tiene mucho que decirte. Mas allá de dejar que alguien defina cómo debe ser tu cuerpo, cuál es la figura perfecta o de seguir una formula X para verte como JLO a los 50, empieza por mirarte y quererte con compasión. No es fácil porque la mayoría de nosotras hemos crecido con imágenes e ideas distorsionadas de lo “normal” y lo “bello”. El primer paso es ser consciente de ello. Luego escúchate, ¿qué te dice tu cuerpo, ¿qué te hace sentir bien, ¿qué te da energía, que te causa placer, qué te permite disfrutar de las cosas que quieres hacer?  Tu cuerpo sabe lo que necesita y lo que le hace bien, pero la mayoría de las veces no lo escuchamos. Si hay alguna ventaja que traen los años es la sabiduría. Conozco un coach de corredores que dice que el cuerpo nos susurra y que si no lo atendemos nos grita. El año pasado estuvo lleno de retos físicos para mi (¡digamos que mi cuerpo parecía un coro de voces!) y aunque estoy en mejor condición física que nunca para correr, hay veces que la compañera que camina conmigo me recuerda los años que llevamos juntas. En esas ocasiones he tenido que detenerme y “pasarle la mano”, escucharla y decirle tranquila que no te voy a cambiar por una nueva, pero si cuidarte un poco mas para que me dures mucho tiempo. ¡Nos queda mucho por bailar!

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